El modelo neoliberal ha fracasado en América Latina porque no ha logrado su meta principal que sería la de consolidar un orden jurídico- político basado en el control del mercado y de la fuerza laboral y en la disminución de la incidencia del Estado en la redistribución de las riquezas.
Los gobiernos progresistas de la región tampoco han logrado promover un régimen basados en equidad social, igualdad de oportunidades y por consiguiente, fracasaron en garantizar que el crecimiento económico se torne en desarrollo social.
En el universo neoliberal en la mayor parte del incremento del Producto Interno Bruto (PIB) se concentra en un grupo reducido de corporaciones o sectores empresariales, pero los periodos de crisis se reflejan en agravamiento de los estados de pobreza, marginalidad y exclusión de las amplias mayorías.





















